junio 16, 2006

Extractos de la reflexión hecha en la Vigilia Pentecostés de 2006 por el Padre Robert Simon C.S.C.

LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTO

Los dones del Espíritu Santo son disposiciones permanentes que Dios concede y que hacen a la persona dócil y dispuesta a seguir los impulsos del mismo Espíritu. Estos dones son los siguientes:

El Don de SABIDURÍA:

• Consiste en un conocimiento sabroso de las cosas espirituales.
• Nos hace capaces de juzgar correctamente de Dios y sus cosas y de poder enfocar la vida viendo las cosas como Dios las ve y comunicándolas de tal manera que los demás perciban que Dios actúa en nosotros.

El Don de ENTENDIMIENTO o INTELIGENCIA:

• Nos permite penetrar y ver con mayor claridad las riquezas de la Fe y las verdades de orden natural que dicen relación con el fin sobrenatural.
• Nos permite comprender las cosas de Dios, la manera como actúa Jesús, descubrir inteligentemente, sobre todo en el Evangelio, que su manera de ser y actuar es diferente al modo de ser de la sociedad actual.

El Don de CONSEJO:

• Nos permite un juicio recto en lo que respecta a las cosas cotidianas sugiriéndonos lo que se debe hacer en el lugar y en las circunstancias presentes en orden al fin sobrenatural.
• Nos ayuda a enfrentar mejor los momentos duros y difíciles de la vida, al mismo tiempo que nos da la capacidad de aconsejar, inspirados en el Espíritu Santo, a quienes nos piden ayuda.

El Don de FORTALEZA:

• Nos da la fuerza para practicar toda clase de virtudes heroicas con invencible confianza y gran
seguridad de vencer en los mayores obstáculos o peligros que puedan surgir.
• Nos da la firmeza interior necesaria para superar los momentos duros y difíciles de nuestra vida, alentándonos continuamente a superar las dificultades, para no aburrirse ni cansarse en la espera y en la práctica del bien y para no cansarse ni aburrirse en el sufrimiento del mal.

El Don de CIENCIA :

• Nos permite descubrir la presencia de Dios en el mundo, en la vida y en la naturaleza.
• Nos lleva a mantener nuestro corazón en Dios y en lo creado, descubriéndonos nuestro fin sobrenatural y los medios adecuados para alcanzarlo.

El Don de PIEDAD:

• Nos hace amar filialmente a Dios y fraternalmente al prójimo por ser éste hijo del mismo Padre.
• Nos permite acercarnos confiadamente a Dios, hablarle con sencillez, abrir nuestro corazón de hijo a un Padre Bueno del cual sabemos que nos quiere y nos perdona.

El Don de TEMOR DE DIOS:

• Nos induce a evitar el pecado porque ofende a Dios. En este sentido, existe temor de fallarle y causarle pena al Señor, no se trata de ninguna manera, de tenerle miedo a Dios, sino más bien de sentirse amado por él y corresponderle.
• Nos da la fuerza para vencer los miedos y aferrarnos al gran amor que Dios nos tiene, comunicándonos una docilidad especial para hacer totalmente Su voluntad de Dios.